Madura ya

En la actualidad las definiciones de madurez son muy infantiles. Por lo menos en los países desarrollados, madurez significa que ya no eres inocente, que has madurado
a través de las experiencias de la vida, que no te pueden engañar
fácilmente, que no pueden abusar de ti, que dentro de ti tienes algo
parecido a una roca firme, una protección, una seguridad.

Esta definición es muy simple, muy mundana. Sí, en el mundo encontrarás a personas
maduras de este tipo. Personas que justifican su infelicidad por los problemas importantes que tienen que resolver, los cuales normalmente ellos mismos han buscado.

La madurez no tiene nada que ver con las experiencias de tu vida. Tiene
que ver con tu viaje interior, con tus experiencias interiores, con como esas experiencias exteriores te hacen moldear las interiores.

Las personas que siempre están teniendo en cuenta a los demás y
sus opiniones son inmaduras. Dependen de las opiniones de los demás.
No pueden hacer nada con totalidad, con honestidad, no pueden decir lo
que quieren decir, dicen lo que los demás quieren oír.

Los políticos dicen lo que vosotros queréis oír. Os prometen lo que queréis. Saben
perfectamente que no podrán cumplir esas promesas, ni tienen intención
de cumplirlas.
Pero si dijeran verdaderamente cuál es la situación, y os dejaran claro que muchas de las cosas que estáis pidiendo son imposibles, que no se pueden conseguir, entonces, tendríais que echarlos. No vais a elegir a un político que sea sincero.
Es un mundo muy extraño. Parece un hospital psiquiátrico.

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MADUREZ significa lo mismo que inocencia, pero con una diferencia:
es recuperar la inocencia, es volver a recordar. Todos los niños son inocentes al nacer, pero las sociedades los corrompen. Todas las sociedades, hasta ahora, han corrompido a los niños.

Todas las culturas se basan en aprovecharse de la inocencia del niño, en explotar al niño,
hacerle esclavo, condicionarle para sus propios propósitos, para sus
propios fines: políticos, sociales, ideológicos. Todo su esfuerzo consiste en
reclutar niños como esclavos para algún propósito. Los intereses creados
deciden esos propósitos.

Madurez significa recuperar de nuevo tu inocencia, volverte de nuevo un niño. Por supuesto, hay una diferencia, un niño corriente está destinado a ser corrompido, pero cuando recuperas tu infancia de nuevo, te vuelves incorruptible. Nadie te puede corromper,
eres lo bastante inteligente; ahora ya sabes lo que te ha hecho la
sociedad, estás atento y alerta y no vas a permitir que suceda otra vez.

Hay una gran diferencia entre madurar y envejecer. Se cree que envejecer es
madurar, pero el envejecimiento pertenece al cuerpo. Todo el mundo envejece, todo el mundo se vuelve viejo, pero no necesariamente maduro.

El envejecimiento no es algo que tú haces, sino algo que sucede físicamente. Con el tiempo, cada niño que nace se hará viejo. La madurez es algo que tú aportas a la vida,
surge de la conciencia. Cuando una persona envejece de una forma
plenamente consciente, se vuelve madura. Envejecimiento más
conciencia, experiencia más conciencia, es madurez.

Si echas un vistazo verás a tu alrededor, que más jóvenes o más viejos vivimos una vida de hipnosis dejándonos llevar por las circunstancias, justificando lo malo, recordando lo difícil que es conseguir lo bueno… Criticando y valorando a los demás por sus actos, cuando en el fondo sabes que es un reflejo de los tuyos propios… Y cuanto más mayor aún peor, esas mismas emociones se retro-alimentan y junto con la amargura de tantas responsabilidades, crean un cóctel mortal para el alma.

Pero…¿Por qué? ¿Te lo has preguntado alguna vez? ¿Por qué no consigues ser consciente? ¿Por qué insistes en estar dormido?

Hay un interés: si te vuelves consciente, habrá sufrimiento. Al hacerte consciente, te haces consciente del dolor, y hay tanto dolor que te gustaría tomarte un lorazepan y dormirte.

Esta vida adormecida actúa como una protección contra el dolor.
Pero el problema es que si estás dormido para el dolor, también estarás
dormido para el placer.

Ésta es la contradicción de la mente; la mente quiere ser cada vez más feliz; si eres consciente es posible ser feliz. La mente, además, quiere sufrir cada vez menos, pero esto sólo es posible si eres inconsciente.
Estás en un dilema. Si no quieres dolor, automáticamente desaparece el
placer de tu vida, desaparece la felicidad. Si quieres felicidad, abres el
grifo y automáticamente empieza a fluir también el sufrimiento. Si eres
consciente, tienes que ser consciente de ambas cosas. La vida es
sufrimiento y placer. La vida es felicidad e infelicidad. La vida es día y
noche, la vida es vida y muerte. 

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