Castillos de arena

Unos niños jugaban en la orilla de un río. Hacían castillos de arena, y cada uno defendía el suyo diciendo: “Este es el mío”. Mantenían sus castillos separados para que no hubiera dudas sobre a quién le pertenecía cada uno.

Cuando estuvieron todos terminados, uno de los niños pateó el de otro y lo destruyó por completo. El dueño del castillo enfureció, zarandeo al otro por el pelo, lo golpeó y grito: ¡destruyo mi castillo! Vengan todos a ayudarme a castigarle como se merece”. Los demás acudieron en su ayuda, golpearon al infractor con un palo y después lo patearon mientras estaba en el suelo.

Después regresaron a su juego y continuaron insistiendo: “este es mi castillo. No le pertenece a nadie más. ¡Aléjense! No toquen mi castillo”

Pero comenzó a oscurecer y los niños sintieron que era hora de regresar a sus casas. Ahora a ninguno le importó lo que pudiera sucederle a su castillo. uno de los niños destruyó el suyo con lo pies y el otro hizo lo mismo con las manos. Dieron media vuelta y regresaron cada uno a su casa.

La vida es una paradoja, es su naturaleza para existir. La rueda se mueve sobre un eje estático; en el centro de un ciclón reina el silencio; en el centro de la misma vida está la muerte. Así son las cosas: la existencia se da a través de la contradicción.

De esta contradicción nace la energía para vivir. De la tensión entre las contradicciones nace todo este juego. Basta con mirar alrededor para ver la contradicción en acción: entre hombre y mujer, día y noche, verano e invierno, éxito y fracaso, nacimiento y muerte…

Si no puedes aceptar esta contradicción, jamas podrás reconocer que no hay tal contradicción sino que los opuestos se complementan.

Así la vida le debe todo a la muerte y, por tanto, la muerte no es enemiga de la vida, si no su mejor amiga.

¿Que ocurre cuando indagamos en nuestro interior? que no encuentras nada, no hay nada y eso asusta. La rueda de todo se mueve sobre el eje de la nada. Entonces temeroso de la nada, corres hacia el mundo exterior.

Allí en tu centro mismo está la muerte, el vacío. De alguna manera, todo el mundo lo sabe, y esa es la razón por la que nadie se dirige al interior sino solamente al exterior. En el exterior, te puedes engañar, crear uno y mil juegos, jugar a esos juegos, que si bien no servirán de nada, de todas maneras son una forma de pasar el tiempo.

El mundo que conocemos no es otra cosa que el esfuerzo por llenar ese vacío interior. Llenarlo con dinero, con hombres con mujeres, con fama, con prestigio, objetivos… Los cuales en el momento en el que los conseguimos, el abismo se los traga y volvemos a estar vacíos, no satisfechos…

Sin la compresión de la inexistencia, continuamos la carrera en pos del deseo. Pero… ¿Cuál es el mecanismo del deseo? Cuando entramos en el mecanismo de desear, se apodera de nosotros una gran emoción, ante la expectativa y la aventura. Pero una vez conseguido el objetivo u objeto de deseo, volvemos al punto de partida, porque aunque no lo veamos, la emoción estaba solo en la dedicación al proceso de obtenerlo y no en el fin como tratan de venderte.

Ese objetivo es tan suculento, que al dejarnos absorber por ese deseo, olvidamos de nuevo la nada. Una vez conseguido, la emoción mental del inicio desaparece y vuelve a aparecer en primer plano el vació insondable dispuesto a devorarnos. Por lo que volvemos a crear otra meta, comenzamos de nuevo, antes de que nos devore.

Así es como nos convertimos en mendigos eternos, golpeando una puerta tras otra sin que nada pueda llenarnos jamás.

Cada uno de los que leéis esto; lo sabéis. Les ha sucedido de una u otra forma. Es probable que no lo manifiestes y ni si quiera te lo digas a ti mismo, ni lo aceptes. Pero es completamente normal, la idea es completamente aterradora; trabajar tantos años para conseguir ese dinero, ese puesto, ese sueño… y al tiempo de obtenerlo perder parte o todo el interés. Pero así son las cosas no tienes nada más que observar un poco a tu alrededor.

Entonces me dirás, la vida carece de significado. Pero si lo piensas bien, eso solamente es un pensamiento occidental. Donde toda la comodidad y supervivencia esta asegurada y no supone absolutamente ningún problema, no tardan en aparecer filósofos que insisten en que la vida no tiene ningún significado.

Sin embargo en las sociedades pobres, nadie dice que la vida carezca de significado; al contrario todo tiene un significado infinito. La cosas mas pequeñas son las mas importantes: tener un techo,conseguir alimento, un poco de ropa, agua… Como son tantas las cosas que no se poseen la vida esta se llena de significado. Curioso ¿Podríamos entonces afirmar rotundamente que la vida no tiene significado?

A la mente occidental le incomoda mucho la idea de la nada, para este tipo de mente la nada es sinónimo de muerte. Y en cierta manera así lo es, es la muerte del ego.

En el mundo solamente hay dos caminos: uno se aleja de nosotros, el otro nos lleva hacia nosotros mismos. El camino que se aleja se divide en incontables senderos ( dinero, éxito, sexo, poder, drogas… miles y miles). Cuando has tomado el sendero que se aleja de ti, no tardas en descubrir que nunca acaba, que el siguiente paso solo era un espejismo que te prometía el cielo. Pero cuando cobras consciencia, la frustración aparece de nuevo, pero ya has avanzado tanto… ¿Que sentido tiene regresar? seguro que la respuesta esta un poco mas adelante. Sin darte cuenta que el destino ultimo de ese camino es la absoluta locura.

El otro viaje interior, es el regreso al hogar, al centro. A medida que avanzas por ese camino, hay mas silencio, mas serenidad, mas equilibro, mas claridad, sensatez… y no tienes que esforzarte por ellas, son absoluta consecuencia de hacer frente a ese temor de mirar a la nada(muerte) a los ojos y seguir donde te lleva.

Con esto no quiero decir que debes coger uno u otro, como hemos visto al principio, la vida es una contradicción en si mismo. Por lo que ambos caminos son el mismo. Y vas a tener que recorrerlos si o si. La pregunta es ¿Donde esta tu atención? en lo externo o en lo interno.

Al mundo llegas sin nada y te vas de el sin nada. Por lo que otorgarle valor al camino externo, dejando de lado el interno, es lo que hace que tu vida se desequilibre. Vas en pos de fantasmas. Porque no eres capaz de ser el observador, el que persigue pero sabe que nada importa. El que tiene miedo pero sabe que el miedo es fruto de la imaginación. El que es feliz pero sabe que la felicidad es solo una cara de la moneda. Ese alguien dentro de ti que no es capaz de ser perturbado porque sabe que en este perfecto caos ordenado lleno de contradicciones, lo único que se mantiene inamovible es su interior.

Presta atención:

Unos niños jugaban a la orilla de un rio…

Si todavia juegan son niños, su juego puede llamarse politca, amor, dinero, exito… Quizas juegen en la casa blanca, en esa gran empresa, en esa dramatica situación, pero se lo toman muy enserio y si se lo toman enserio es que aun no han madurado.

El rio simboliza la vida, jugamos a tantos juegos, que nos olvidamos de que esta fluye al lado nuestra. Tan preocupados por nuestros juegos que se convierten en una enfermedad. Todos jugando muy serios, dándole mucha importancia. El juego de la preocupación es mas popular que el fornite.

Cada uno defendía su castillo diciendo: “este es el mío”

El juego se vuelve serio, cuando va acompañado de “mi” y de lo “mio”. Yo contra el mundo. Mi ego engordándose, por mil y una ideas. Todos los niños defendiendo su castillo a muerte, ¿Porque a muerte? porque ellos mismo saben que están hechos de arena, y cualquier perturbación puede hacer que este caiga.

Mantenían sus castillos separados, para que no hubiera duda sobre cual pertenecía a cada uno…

Naturalmente cuando uno depende de su castillo y es tan frágil, tiene que protegerlo, prohibir el paso. Cuando no se dan cuenta que el castillo no pertenece a ellos, pertenece a la arena, la cual siempre estuvo allí, eres tu el que esta de paso y ademas muy breve en comparación.

Cuando estuvieron todos terminados, uno de los niños pateó el de otro y lo destruyó por completo. El dueño del castillo enfureció

La próxima vez que sientas ira, observa lo que sucede, probablemente alguien destruyo tu castillo.

El dueño del castillo enfureció, zarandeo al otro por el pelo, lo golpeó y grito: ¡destruyo mi castillo! Vengan todos a ayudarme a castigarle como se merece”. Los demás acudieron en su ayuda, golpearon al infractor con un palo y después lo patearon mientras estaba en el suelo...

Eso es lo que hacen sus leyes, su condicionamiento, sus tribunales… Alguien destruye un castillo y el dueño grita, “vengan todos a ayudarme a castigar a este hombre”. Y claro todos acudirán en tu ayuda, todos tienen un castillo que proteger. Así que muerto el perro se acaba con la rabia. Todos acuden, porque temen por sus pertenencias. Aunque quizás no les paso nada a ellos, pero mas vale prevenir. Mi castillo es muy importante.

Después regresaron a su juego y continuaron insistiendo: “este es mi castillo. No le pertenece a nadie más. ¡Aléjense! No toquen mi castillo”

Pero comenzó a oscurecer y los niños sintieron que era hora de regresar a sus casas. Ahora a ninguno le importó lo que pudiera sucederle a su castillo. uno de los niños destruyó el suyo con lo pies y el otro hizo lo mismo con las manos. Dieron media vuelta y regresaron cada uno a su casa.

Pero la noche es inevitable, es inevitable escapar a ella. No a todo el mundo le ocurre esto, la mayoría de nosotros nos aferramos a la siguiente mañana pensando en el maravilloso castillo que volveremos a construir. Solo unos pocos aprovechan la noche para darse cuenta de que nada les pertenece y que todo es un castillo de arena. Entonces dejan de preocuparse por lo que pueda pasarle a su castillo. No solo no le importa que nadie se lo destruya, si no que son ellos mismos los que saltan encima y los hacen desaparecer. Todo a terminado, es el momento de regresar a casa…

Aprovecha la noche cada vez que llegue. Llega muchas veces en la vida, a veces en forma de fracaso o de frustración, aveces en forma de tristeza o de depresión. Aprovéchala. Se presentara en forma de miedo, angustia, enfermedad o muerte.

Cuando comiences a sentir que el mundo externo carece de significado, no crees nuevos significados, es hora de comenzar el viaje interior, es un wasap de lo desconocido que te dice ” Regresa a casa, ya has jugado suficiente”. No importa lo que le ocurra a tu castillo, se derrumbara de todas formas.

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